La movilidad eléctrica no solo ha cambiado la forma en que conducimos, sino también cómo frenamos. Una de las tecnologías más interesantes y menos conocidas para muchos conductores es la frenada regenerativa. Veamos en qué consiste y por qué es tan importante para los coches híbridos y eléctricos.
En un coche convencional, al frenar, la energía cinética (es decir, la que tiene un cuerpo por el hecho de tener movimiento) se transforma en calor por fricción… y se pierde. En cambio, los vehículos electrificados aprovechan esa energía y la recuperan para recargar la batería de tracción, la utilizada para ayudar al movimiento del vehículo.
La frenada regenerativa convierte el motor eléctrico en un generador: cuando dejas de acelerar o pisas el freno, el sistema invierte el proceso del motor y en vez de fluir la energía del motor a las ruedas se transfiere de las ruedas al motor para generar electricidad a partir del movimiento de estas. Esa electricidad se almacena en la batería y puede usarse después para seguir circulando.
¿Qué tipos de coches tienen frenada regenerativa?
La frenada regenerativa está presente en todos los vehículos 100% eléctricos (BEV), en los híbridos tanto enchufables (PHEV) como no enchufables (HEV) y en los microhíbridos o híbridos ligeros (MHEV). Muchos de estos coches cuentan con incluso con niveles ajustables que permiten al conductor decidir cuánta energía desea recuperar y cuán brusca o suave quiere que sea la desaceleración.

Principales beneficios de la frenada regenerativa
- Mayor autonomía
Al recuperar energía que de otro modo se perdería, se extiende la autonomía del vehículo, sobre todo en ciudad, donde hay muchas fases de aceleración y frenado. - Menor desgaste de frenos
Al utilizar el motor para frenar, se reduce la intervención del sistema de frenos convencional. Resultado: menos mantenimiento y mayor vida útil de pastillas y discos. - Conducción más eficiente y fluida
Algunos modelos permiten una conducción monopedal donde el uso del freno convencional pasa a tener un uso residual. - Ahorro económico
A más eficiencia y menor mantenimiento, menor coste total de propiedad a lo largo del tiempo. Es un beneficio silencioso pero importante.
¿Merece la pena?
Sin duda. Aumenta la eficiencia, reduce gastos y mejora la experiencia al volante. Si aún no lo has probado, te invitamos a venir a nuestras instalaciones, ¡haremos una prueba dinámica y descubriremos cómo la tecnología puede transformar algo tan cotidiano como frenar!

