¿Qué es la frenada regenerativa y por qué marca la diferencia?

La movilidad eléctrica no solo ha cambiado la forma en que conducimos, sino también cómo frenamos. Una de las tecnologías más interesantes y menos conocidas para muchos conductores es la frenada regenerativa. Veamos en qué consiste y por qué es tan importante para los coches híbridos y eléctricos.

En un coche convencional, al frenar, la energía cinética (es decir, la que tiene un cuerpo por el hecho de tener movimiento) se transforma en calor por fricción… y se pierde. En cambio, los vehículos electrificados aprovechan esa energía y la recuperan para recargar la batería de tracción, la utilizada para ayudar al movimiento del vehículo.

La frenada regenerativa convierte el motor eléctrico en un generador: cuando dejas de acelerar o pisas el freno, el sistema invierte el proceso del motor y en vez de fluir la energía del motor a las ruedas se transfiere de las ruedas al motor para generar electricidad a partir del movimiento de estas. Esa electricidad se almacena en la batería y puede usarse después para seguir circulando.

¿Qué tipos de coches tienen frenada regenerativa?

La frenada regenerativa está presente en todos los vehículos 100% eléctricos (BEV), en los híbridos tanto enchufables (PHEV) como no enchufables (HEV) y en los microhíbridos o híbridos ligeros (MHEV). Muchos de estos coches cuentan con incluso con niveles ajustables que permiten al conductor decidir cuánta energía desea recuperar y cuán brusca o suave quiere que sea la desaceleración.

Principales beneficios de la frenada regenerativa

  1. Mayor autonomía
    Al recuperar energía que de otro modo se perdería, se extiende la autonomía del vehículo, sobre todo en ciudad, donde hay muchas fases de aceleración y frenado.
  2. Menor desgaste de frenos
    Al utilizar el motor para frenar, se reduce la intervención del sistema de frenos convencional. Resultado: menos mantenimiento y mayor vida útil de pastillas y discos.
  3. Conducción más eficiente y fluida
    Algunos modelos permiten una conducción monopedal donde el uso del freno convencional pasa a tener un uso residual.
  4. Ahorro económico
    A más eficiencia y menor mantenimiento, menor coste total de propiedad a lo largo del tiempo. Es un beneficio silencioso pero importante.

¿Merece la pena?

Sin duda. Aumenta la eficiencia, reduce gastos y mejora la experiencia al volante. Si aún no lo has probado, te invitamos a venir a nuestras instalaciones, ¡haremos una prueba dinámica y descubriremos cómo la tecnología puede transformar algo tan cotidiano como frenar!

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